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Entrevista a Leónidas Alfaro Bedolla realizada por el Programa Radiofónico Documentalia, del Archivo Històrico del Estado de Sinaloa.

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Tierra Blanca, Capítulo I

Aquella mañana de abril, por el cielo cargado de nubes se mira gris el panorama. La avenida Juan de la Barrera, última de la popular colonia Tierra Blanca de la ciudad de Culiacán, se encuentra semidesierta; el aire fresco es agradable, pero en días anteriores la temperatura había subido hasta los cuarenta grados centígrados. A lo lejos, se escucha la parte triste de “El gallo de oro”, notas lanzadas al aire por las trompetas de la banda de música sinaloense. De pronto, allá en el extremo sur de la avenida empedrada, se escucha el ronroneo del motor de una camioneta Willis; a su paso los perros se alborotan y ladran frenéticos; en el vehículo va Canuto Mendoza, un hombre de treinta y cinco años que aparenta más edad por su figura rechoncha y descuidada, tez blanca, cara gorda, de singular nariz chata y labios gruesos que cuando sonríen muestran unos dientes amarillentos, separados; viste al estilo regional campirano, con sombrero de palma y paliacate al cuello.

Canuto Mendoza, el Cara de cochi, mote que alguien le endilgó por su aspecto, imitando el acento de los dos norteamericanos que le acompañaban, al tiempo que extiende un cigarro de marihuana hecho de hoja de elote dice:

—Bueno señoures, ya poder proubar la yerbitou– el que va a su lado, toma y da fuego al cigarro con un encendedor de gasolina; aspira, se reclina en el asiento y entornando los ojos hace que el humo invada sus pulmones; después de dos chupadas, pasa el cigarrillo a su compañero, que hace lo mismo.

La Willis enfila por un camino de tierra dejando atrás las últimas casas de la colonia; van rumbo a La Lima, un pueblo que está a escasos veinte minutos de la ciudad. El Cara de Cochi mira cómo sus acompañantes terminan con el cigarrillo de marihuana.

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Notas sobre el Libro Golpe a Golpe de Leónidas Alfaro

Eldorado, Sinaloa 3 de octubre 2011

Lucía Leyva

Eldorado es el lugar principal en el cual se desarrolla la novela Golpe a Golpe de Leónidas Alfaro. Es el espacio donde su personaje principal, Filomeno González inicia su carrera bajo la guía de dos mentores: El indio Vacasehua y Don Silvio.

La novela inicia con una pregunta que me recuerda a Inés Arredondo: ¿Qué soy? Sé que nada…Lograré lo que busco? El destino me lo he forjado yo ¡Y lo seguiré forjando yo! Necesito a Don Silvio como antes necesité al indio Vacasehua pero soy yo quien debe actuar, empujar con todo![1]

Cuando Arredondo escribe como prefacio a su Obras[2] La verdad o presentimiento de Verdad  declara a   Eldorado como El lugar donde la vida era armónica y cobraba sentido, mientras que en Culiacán, se sentía como incrustada, en Eldorado, lugar donde su abuelo era el caporal de la hacienda de Los Redo, y colaborador en la creación de un lugar según los sueños: aquí se quería el lujo de hacer una manera de vivir, no de tener. Ella elige Eldorado como su infancia elegida, el lugar donde busca la verdad  o por lo menos una verdad parcial, donde es posible la búsqueda de sentido. Es una a realidad inventada: lichis de China, cuadrados de la India , nísperos del Japón, los injertos raros de mangos pera, mangos-guayaba, mangos-piña gracias a las artes de los chinos, huertas llenas de pájaros de todo el mundo, avenidas sombradas de bambú.  Las obras definen a las personas y los cuentos de Inés Arredondo hablan de este Eldorado,  un lugar que está entre el mar y la margen norte del Río San Lorenzo,  donde su valor es algo más importante que el oro: es donde se construye la identidad, y  devela lo que se es, lo que ella es o será.

Así, ambas voces, la de Filomeno, el personaje de Golpe a Golpe e Inés Arredondo, aquél ficción y ella, real, confluyen en el mismo río subterráneo que  nos habita a todos y en cuyo sonido escuchamos la pregunta central: ¿Qué soy? En ambos escuchamos que es la capacidad de elección a la que explícitamente acuden para responder a semejante pregunta. Filomeno, se declara timonel de él mismo, como dijo el poeta Arquitecto de su propio destino; mientras que Arredondo elige su infancia, la de Eldorado porque …es posible escoger del total informe de sucesos y actos que vivimos, aquellos pocos e insustituibles con los cuales se pueda interpretar y dar sentido a la vida …no como meta o dirección sino como verdad o presentimiento de verdad. [3]  Del caos fundacional, refulge la elección de lo trascendente. Es la voluntad la brújula que orienta el viaje.

El viaje a través de los juegos de sombra, de jabs para sobrevivir la odisea que representa el ring. Hay ecos de La Odisea en el trasfondo de la novela de Leónidas Alfaro, Golpe a Golpe y que se mueve como espejo de agua subterránea,  la mitología griega: la Hidra , la ingenua dama como Nausícaa  y la seductora que hechiza como Circe, un monstruo animal como La mamaria, que es riesgo, la fuerza de Filomeno que como un moderno Odiseo  se apoya en su  astucia para sobrevivir.

La pobreza es la hidra… la pobreza que se impone cual horrenda hidra de obstáculos[4]. La Hidra es un monstruo acuático en forma de serpiente que está a la entrada del inframundo, y si le cortan una cabeza, aparecen dos, hasta que Hércules usa un trapo ardiente par cauterizar y así acaba con ella. Acaso la fuerza, el coraje y la astucia son rasgos de la personalidad de Filomeno quien,  por un breve lapso vence la pobreza y conoce las mieles de la riqueza.

En la figura de sus entrenadores, observamos la palabra mentor varias veces a lo largo del texto, y alude a Méntor, personaje de la Odisea , fiel amigo de Ulises y a quien encarga la educación de su hijo y cuida sus intereses en Itaca.

El Océano, que junto con otros escenarios,  cuadriláteros de pueblo y urbanos representan los lugares donde se escenifica la odisea de Filomeno. Y aparecerá acaso Nausicaa y Circe en las figuras de Laura e Irene. Su lucha dentro y fuera del cuadrilátero es acaso el viaje de héroe abrumado por su intensa vulnerabilidad y cuyo destino encuentra en la bífida lengua del pavimento, acaso límite de la Itaca que a todos espera.

En la mitología griega Amico era hijo de Poseidón con la ninfa Melia y tenía fama de pugilista hasta que uno más fuerte que él le enseña una lección. Hijo del mar, también, Filomeno González invita a repensarnos a través de su historia, misma que obliga a plantear las siguientes interrogantes:

¿Qué sostiene a alguien para iniciar y sostener una carrera de la muerte, donde un Golpe a Golpe te puede noquear para siempre?

¿Es acaso el ring emocional, el íntimo, el personaje central de esta narración y que alude a las diferentes vicisitudes que van dibujando el rostro, el lugar y el don que expresan lo que realmente somos?

¿Es acaso el vértigo del triunfo, del deseo,  el más duro contrincante?

¿O acaso son las seducciones de “la buena vida” los que se erigen como Polifemos ante los cuales habrá que urdir una estratagema para salir ilesos como Odiseo?

¿Será que los verdaderos contrincantes, son esos que habitan al  interior de sí mismo, los que pueden asestar el último nocaut?

Esta obra Golpe a Golpe alude a otras narraciones, la que se genera en un punto local pero que convoca los ecos de otras universales, reales y ficticias y que remiten a la historia de un personaje que es parte de la que construyen todos los Otros, es decir todos los pronombres: Yo, tú él, nosotros y ustedes. O sea  toda la humanidad.

[1] Alfaro, Leónidas, Golpe a Golpe. México, Ed. Godesca, 2011

[2] Arredondo, Inés. Obras. FCE México, 2006. pp 3-7

[3] Ibid pp.7

[4] Ibid, pp. 11

 

El Perfume

Por.- Diana Osiris Mendivil Mora.

En el siglo XVIII vivió en Francia uno de los hombres más geniales y abominables de una época en que no escasearon los hombres abominables y geniales. Aquí relataremos su historia. Se llamaba Jean-Baptiste Grenouille y si su nombre, a diferencia del de otros monstruos geniales como De Sade, Saint-Just, Fouchè Napoleón, etcétera, han caído en el olvido, no se debe en modo alguno a que Grenouille fuera a la zaga de estos  hombres célebres y tenebrosos en altanería, desprecio por sus semejantes, inmoralidad, en una palabra, impiedad, sino a que su genio y su única ambición se limitaban a un terreno que no deja huellas en la historia: al efímero mundo de los olores.

 

el misterio de la libreta negra

Un cuento a des horas.
Faltaban tres minutos para la media noche, y uno a uno fueron llegando, cuando sólo faltaban unos segundos para las doce, llegó el cuarto. No fue necesaria ninguna presentación, aunque nunca se habían visto, se conocían entre si. Sabían, sin ser adivinos, hasta de que habían muerto; el hecho de encontrarse en ese panteón, así lo confirmaba. La cita era precisamente ante aquel mausoleo de singular estructura, de acabado rugoso en color negro, cuya cruz,  por su blancura resaltaba en lo alto, como señal, el punto no podía ser mejor.
Sin que mediara ninguna palabra, don Miguel de Cervantes Saavedra, El Manco de Lepanto, del sobaco de su brazo sin mano, con la que tenía desprendió aquella libreta y la colocó sobre la fría banca de granito que estaba en el pórtico del sepulcro. Sobre la tapa se apreciaba una cruz inclinada, los tres fijaron la vista sobre ella, y un leve movimiento de sus cabezas fue suficiente, para que el famoso escribano la abriera dejando al descubierto la imagen de Fray Bartolomé de las casas. Los tres se miraron entre sí, extrañados clavaron sus miradas sobre don Miguel. Bastaron tres segundos para que el peso del silencio provocara aquella reacción.
-No lo entiendo, señor, podría explicarnos. Expresó don Fiódor Dostoievsky, apoyándose en los gestos de interrogación de don Ricardo Flores Magón y don Edgar Allan Poe.
La única mano del escribano español, lentamente empezó a hojear las páginas de la libreta, en ellas sólo se apreciaban renglones formados con tinta roja. Pacientemente miraron hasta llegar al final de las veinte hojas. Al voltear el anverso pudieron ver, también en relieve, una antorcha. La respiración se hizo pesada en los tres que esperaban conocer la razón de aquella convocatoria. No les parecía suficiente que fuera una reunión de personajes, que aunque importantes en el devenir de la historia, no lo justificaba, más menos así cavilaban cuando, por fin, se escuchó de nuevo la voz del creador de Don Quijote.
-Caballeros, agradezco infinito vuestras presencias. Os ruego me escuchen un momento, sólo he de recurrir a un nombre para que cada uno de vosotros comprenda el motivo de esta, diré, inusual convocatoria. De su glorioso y a la vez sufrido pueblo Ruso, señor Dostoievsky, convoco a: Josef Stalin. De su antagonista político y hacedor de guerras, los Estados Unidos, estimado don Edgar Allan Poe, cito a Harry S. Truman. De esta sufrida tierra mexicana, señor Flores Magón, venga: Victoriano Huerta. Y de mi España también sufrida, pero muy salerosa, ponemos en el banquillo a: Francisco Franco.
-Sí entiendo, -expresó don Ricardo Flores Magón, alzando una ceja. Son los perros del mal, y seguro algo reclama sobre su reencarnación.
-Veo que  han comprendido, caballeros, pero es necesario que lo ratifiquemos: los demonios han vuelto a este mundo que una vez disfrutamos, sufrimos, y tuvimos oportunidad de hacer testimonio, no muy entendido por cierto, y por eso mismo y mil razones más, requiere de nuestro auxilio. El galope de la injusticia bien organizada hace estragos. Es urgente y necesario unir nuestros razonamientos para ungir ahora, aquí mismo, los ánimos de nuestras almas para que sean llamados a cuentas todos aquellos malditos que ahora intentan, de nuevo, destruir a nuestra madre tierra. Esos malditos, serán incluidos en las páginas de esta Libreta Negra: Los líderes de potencias que abusan de las naciones débiles, los políticos corruptos, estafadores, secuestradores, violadores, narcotraficantes, y todos aquellos que han provocado la desviación del rumbo…
La vehemencia del Manco de Lepanto, amenazaba con extenderse en aquel discurso que de sobra sabían sus interlocutores hacia adonde apuntaba, fue por eso que don Edgar Allan Poe, el más temperamental, lo interrumpió.
- Excelentísimo señor. Le ruego sea conciso, -miró a sus dos compañeros y estos aprobaron la unción-, usted lo sabe, no es necesario abundar. La experiencia de nuestras vidas pasadas, y lo que hemos venido observando desde nuestras atalayas, justifica nuestra aprobación de cualquier medida correctiva, sin embargo, es necesario saber cómo es que ha de darse, porque el simple hecho de incluirlos en una lista, me parece, más bien debo decir: nos parece, -miró de nuevo a sus colegas quienes aprobaron con un leve movimiento de cabeza, que no es suficiente la simple anotación de los malosos en esa libreta, por muy negra y misteriosa que sea…
- Desde luego que no, señores. –arrebató la palabra don Miguel, les suplico su atención. Esta libreta, me ha sido heredada por don Bartolomé de las casa. Vosotros sois testigos, él fue un hombre integro, defendió a los débiles de la ignominia y refrendó su vida y su prestigio en aras de lograr justicia donde imperaba el abuso. Esta libreta está forrada con partículas de piel de los millones que fueron sacrificados impunemente por la prepotencia y avaricia de los injustos. En cada una de esas partículas está impuesta una sentencia, consiste en que cada individuo que en ella sea escrito su nombre, será irremediablemente sentenciado a muerte.
Los tres oyentes se miraron entre sí, mas, ninguno dijo nada, el silencio que siguió luego de aquella explicación, fue rota por el más suspicaz, don Fiódor Dostoiesky.  – Camarada Saavedra, su explicación sería admisible si agregara sobre la forma en que habrá de darse esa sentencia, porque tendría que ajustarse a un plan harto complicado, estimando que los acusados serán de diversa índole y lugar.
- Concedo razón a vuestra inquietud, distinguido caballero, ese punto está de sobra respaldado por la maldición Azteca-Maya. Los dioses de ambas etnias conjuraron con todo su poder divino, para que tal sentencia se cumpliera durante este 2012. Definido por ellos como: El año de la venganza divina.
- Y quien será el juez que elabore la lista, y cuál será la forma en que habrán de darse tales castigos, ambos casos exigen justificantes. –Cuestionó el más incrédulo: don Ricardo Flores Magón.
-El juez, es la misma sociedad, ellos se encargaran de conformar esa lista, en cuanto a la forma de aplicar el castigo, existe una gran variedad, todas tan justificadas y comunes, que pasan desapercibidas en este mundo tan diverso. Por ejemplo, el estrés justifica a diario miles de infartos, la abundancia vehicular los atropellamientos, los ajustes de cuentas, las balas que se cruzan y matan a los que están en el lugar equivocado en el momento inoportuno, los suicidios… en fin.
-Y cuándo empezará este juicio. –Preguntó don Edgar, un tanto inquieto, pues desde hacía rato miraba una de Buchanan dispuesta en una repisa dentro del mausoleo.
-Los periódicos que a esta hora ya se están formando, dentro de un rato empezaran a circular dando a conocer a los primeros ajusticiados. Caballeros, me quedaría a charlar con ustedes si me aseguran que algo interesante existe en este mundo, pero me temo que no es así.  A cambiado el clima, ahora hace mucho más calor, ¿no les parece?, pero el ser humano sigue siendo el enfermo incurable de siempre. ¿Alguno de ustedes opina diferente? Los tres mudos segundos que siguieron, ratificaron la aseveración. Don Miguel de Cervantes Saavedra, dio un bostezo que mostraba cansancio, y dijo: -Ha sido un placer tener este encuentro con vosotros, y más saber que siguen conservando la galanura y ese espíritu de justicia que les caracteriza. Hasta siempre, caballeros.
Y echaron a caminar por entre las tumbas. Don Edgar Allan Poe, no los siguió, se introdujo al mausoleo, de la repisa que era de mármol, tomo y destapó la de Buchanan, se la empinó y dio un largo trago, respiró profundo, enseguida abrió un paquete de Malboro y encendió un cigarrillo, dio una profusa fumada, dejando escapar el humo por boca y nariz; con gesto de enfado empezó a mirar la variedad de objetos que allí había, sobre el piso alfombrado almohadones de terciopelo, monos de peluche, en mesas de aluminio y cristal, muñecos extraños, armas y naves raras en plástico, chocolates, bolsas de papitas, botellas de tequila, cerveza, y de pronto, aquel extraño y pequeño artefacto; lo tomó en sus manos, aplastó uno de sus múltiples botones, se iluminó y una voz impersonal le hizo dar un respingo: “el señor J.S.M. no lo puede atender, está en acuerdos con Z-1, favor de llamar más tarde.” La frase se repitió y don Edgar dejó el aparato en su lugar y enseguida se apagó. Volvió a tomar otro largo trago, encendió un nuevo cigarrillo y salió para desaparecer entre las tumbas. El aire helado de la madrugada, empezó a provocar un leve silbido al rozar las copas de los árboles…
Leonidas Alfaro Bedolla.
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Última actualización (Miércoles, 28 de Marzo de 2012 00:42)

 

¿Me da una narcolimosna por el amor de Dios?

 

Don Ramón Godinez Flores, obispo de Aguascalientes, no hace mucho, armó un escándalo con una respuesta que sorprendió a Tirios y Troyanos. Católicos y no católicos, se alarmaron cuando dijo que: si un narcotraficante da una limosna, es porque es creyente, persona de buena fe, por tanto, ese dinero al entrar a la iglesia quedaba limpio.

Desde que Jesús Cristo sacó a los fariseos, entiéndase comerciantes, del templo donde se veneraba a  Dios todopoderoso, porque ahí comerciaban, y también realizaban ofrendas paganas, como el sacrificio de animales, quedó claro que los dineros mal ávidos y los rituales de sectas ocultas, están fuera de la aceptación cristiana, sin embargo…

Poco antes de morir don Eligio González León, el que fuera fiel guardián de la capilla de Malverde, y no sólo eso, sino que también administraba y utilizaba los dineros de las limosnas que ahí se recolectaban, para beneficiar a la gente necesitada, esto es suministrándoles sillas de ruedas, despensas, ropa, en fin. En una ocasión un reportero supo, según él de buena fuente, que algunos de los que visitaban la capilla eran narcotraficantes, y sin más preámbulos le preguntó a don Eligio. ¿Señor González, es cierto que muchos de los que visitan esta su capilla de Malverde, son narcos? La respuesta del afamado Capellán fue sencilla. -No lo sé, aquí viene gente de toda, y yo no tengo porqué preguntarles a qué se dedican? Respuesta contundente que acotó la aclaración de otras posibles preguntas; como la realizada al Obispo Godinez Flores.

En relación al tema, muchas historias se han tejido al paso de los tiempos, aquí en nuestra ciudad existe una, y mucha gente la comenta allá por el rumbo de la colonia Mazatlán.

Él era un agricultor-ganadero, dicen que porque sembraba marihuana, y era un ganadero de dólares que no veas. Ella, chica de barrio, bien agraciada, jovial y muy católica. Cuando él se le declaró, ella, que sabía de la fama de Ruperto Ramos, alias el Roba chivas, que además de narco era jugador y parrandero, le puso como condición para aceptarlo, que tenía que acompañarla a misa todos los domingos. Él aceptó, faltaba más.

En uno de aquellos domingos, estando la pareja  en la iglesia de nuestra Señora del Refugio, ubicada por cierto, en lo más alto de la colonia, en el preciso instante en que el padre Nicolás empezaba el sermón, se soltó un chubasco y al golpear las pesadas gotas  sobre el techo de lámina galvanizada, el ruido no permitió escuchar al señor cura. Ella, que por cierto, se llamaba Feliciana, al salir de la misa le hizo saber a su novio de una congoja: la iglesia es vieja, y con ese techo de lámina calienta mucho el ambiente con la resolana, y con la lluvia, pues no deja oír. El Roba chivas, hombre inteligente y de acción, no andaba por las ramas a la hora de tomar una decisión, por eso, al día siguiente se presentó ante el padre Nicolás.

¿Qué plática surgió de aquella visita? No se sabe, y ni se sabrá; lo cierto es que a los días, los vecinos de la iglesia se quedaron sorprendidos por la presencia de gigantescas maquinas, que en un dos por tres, tumbaron la iglesia, incluyendo la casa parroquial, todo mundo quería saber que pasaba, buscaban al padre Nicolás para que explicara, pero de él ni sus luces.

Ingenieros, arquitectos, albañiles, peones, excavadoras, moto conformadoras, vibro compactos, etcétera, formaron un laborioso enjambre que en apenas tres meses construyeron la iglesia que ahora hoy luce hermosa en un  ambiente de excelente calidad, pues su benefactor también mandó pavimentar las calles adyacentes. Los principales protagonistas de esta historia ya no están en este mundo, pero han dejado en claro que las palabras del señor Obispo de Aguascalientes tienen algo de razón.

Leonidas Alfaro Bedolla

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Golpe a Golpe

Cada vez que llega ese momento que antecede a sus peleas, es atrapado por una maraña de recuerdos, no llegan solos, llegan con voces e imágenes nítidas y, entre ellas, su propia voz le parece extraña, nostálgica. Filomeno González “El Filo”, como lo conocen todos, se encuentra acostado sobre la mesa de masajes de la arena Coliseo, intentando descansar antes del combate boxístico, que habría de cambiar el curso de su vida.

Nada distrae su estado reflexivo.

“— ¿Qué soy? Sé que nada. Le debo la vida a ella; más a ella, mi madre, que a mi padre. ¿Llegaré a ser alguien? ¿Lograré lo que busco? El destino me lo he forjado yo; ¡y lo seguiré forjando yo! Necesito a don Silvio, lo sé, como antes necesité al indio Vacasehua, pero soy yo quien debe actuar; ¡empujar con todo!”

En su mente aparece aquel hombre de estampa imponente que un día los encontró a él y a su hermano Artemio, peleando a puñetazo limpio, como lo hicieran cada día para sobrevivir en el mundo, que a falta de conocer de números y lecturas, se abrían paso golpe a golpe.

“— ¿Pero, esto debe ser así? ¡No! Debo entender que no, por eso estoy dispuesto a exponer mi cuerpo y recibir puñetazos, a morir si ese es el riesgo, pero no a vivir como un dejado; como un don nadie. He de emplear todo, inteligencia, astucia y fuerza.

¡Todo! Con la fuerza de mis puños, con la potencia de mis nudillos he de cortar cejas, reventar pómulos, rajar quijadas, hundir vísceras, quebrar huesos; he de ¡machacar!, ¡machacar hasta matar! Si es necesario. —Sus recuerdos lo llevan del presente al pasado, entre imágenes y rostros tan reales, como si los tuviera frente así. Él, me puso en este camino, y con mis puños he de tumbar barreras y tomar el camino hacia donde se está mejor.”

 

Última actualización (Sábado, 18 de Febrero de 2012 21:48)

 

Tierra Blanca Capítulo I en Audio

Última actualización (Viernes, 02 de Diciembre de 2011 01:48)

 

La isla de los hombres libres

 

Por.- Leonidas Alfaro Bedolla.

¿Cuántos están presos  en las cárceles mexicanas?

Un censo del año 2003, el único que pude captar en la internet, informa que son un poco más de 200 mil, no precisa la cantidad, sin embargo, aclara que 9800 son discapacitados. Imaginen, no poder caminar y de ribete estar encerrado en un cuarto de 4 x 4: el infierno.  También encontré que hay 6,900 indígenas, 1,800 extranjeros y 2,832 enfermos mentales. De todas, esta cifra me parece la menos creíble, me da la impresión de que en las cárceles mexicana, sólo estando loco se puede sobrevivir.

En este universo, la corrupción es la base que conduce el sistema, un sistema a modo que las mismas autoridades han impuesto, y se manejan en contubernio con pandillas formadas al interior de los penales, son grupos de poder que imponen el terror y mediante esta influencia ellos son los que verdaderamente mandan, y les permite vender todo: alcohol, droga, protección, sexo, correo, teléfono y algunos servicios extras como el derecho a ver televisión. Ese es el ambiente que se vive en las cárceles, y por tanto, resulta imposible lograr la mencionada readaptación social, más bien, resulta todo lo contrario. Esta situación todo mundo la conoce, por eso desde hace tiempo, me interesó de manera especial que ocurre en un penal como Las Islas Marías.

Hace unos días, tuve la oportunidad de visitar La María Madre, es ahí donde está el penal con una población de aproximadamente tres mil reclusos. El sistema impuesto en verdad funciona, para empezar debo aclarar que estuve allá en calidad de empleado, yo me desempeño como supervisor técnico en maquinaria pesada, y gracias ese mi trabajo pude estar allá, las autoridades primero comprobaron, mediante la documentación correspondiente, cuál sería mi desempeño en la isla, nadie puede visitarla si no tienes algún objetivo comprobado. Desde aquí, ya vas teniendo una idea de cómo se maneja el sistema. Tanto al llegar como al salir eres rigurosamente revisado, tanto en tu persona como en tus objetos personales. Una vez que ingresas te integras a tus labores y quedas supeditado a las reglas del penal. Tu comportamiento debe ser de respeto, lo mismo con autoridades como con reclusos, si utilizas un vehículo, como fue mi caso, no debes rebasar una velocidad de 15 kilómetros por hora en poblados, ahora están siendo pavimentadas sus calles con concreto hidráulico, y los 20 kms. en los caminos que son de terracería. Debes respetar la fauna y la flora, so pena de ser arrestado y sometido a juicio. La Isla María Madre está cubierta por una vegetación abundante de: binolos, -winolos- palo blanco, escasa ceiba, y cedro. Se han sembrado palmeras y jardines en los poblados. En los montes se puede admirar gorriones, cardenales, coconitas, torcasas, garzas, gaviotas. En el mar abundan todo tipo de peces, en especial tortuga, caguama y langosta.  En los albergues debes guardar buena conducta y atender la limpieza, tanto de tu cama como el del espacio, y no se diga de los servicios sanitarios y baños. En los comedores eres atendido  con diligencia y te sirven comida igual que a los reclusos, todo exquisito, pulcritud y trato amable; mejor que en algunos restaurantes. Todo ello por cuenta del sistema penitenciario que está supeditado a la Secretaría de Seguridad Pública del gobierno Federal. El sistema contempla como prioritario que todo mundo debe cumplir con sus tareas de trabajo, incluso los foráneos, es decir nadie está de ocioso. Ahora se desarrollan obras de pavimentación de calles y reconstrucción de viviendas en cinco poblados distribuidos alrededor de la Isla: Balleto, sede principal, Morelos, Laguna del Toro, Papelillo y Aserradero. Se complementa el sistema con bibliotecas públicas, una en cada poblado, una unidad Hospital del IMSS, dos iglesias y un panteón. En este recinto, un tanto gris que evoca la nostalgia, se distinguen dos tumbas de dos personajes de los que se cuenta la siguiente historia. José Rodríguez, fue, y así lo registra su epitafio, un delincuente famoso. Le apodaban El Sapo, seguro de aspecto siniestro, mataba por quítame estás pulgas. Cuando llegó al penal, Juan Manuel Martínez, más conocido como El Padre Trampitas, lo convenció para que dejara su vida de maleante, y no sólo eso, hasta lo convirtió en su monaguillo y El Sapo abandonó en un rincón su machete, sus enemigos al saberlo, una noche lo esperaron en un camino y se le fueron de montón, lo tasajearon y lo dejaron bien muerto. Dos años después, El Padre Trampitas enfermó, se lo llevaron a Guadalajara, pero él, que presentía la muerte, pidió que lo enterraran en La Isla Madre, junto a su pupilo El Sapo. Y allí están las dos tumbas muy juntas, como símbolo del sacrificio de aquella primera regeneración.

Que es lo que permite que en La Isla María Madre se pueda lograr la readaptación de los delincuentes, sin duda, ayuda mucho el aislamiento, el no tener contacto, al menos no constante, con gente del exterior, eso es una ventaja favorable que dificulta el avance de la corrupción, rémora que ahora está controlada a casi cero, y digo casi porque no fui en plan de investigación y es posible que exista, pero al menos no se aprecia a simple vista; pero lo fundamental está en la actitud de las autoridades, de imponer un orden, un sistema que realmente funciona, y otra clave también fundamental es la ocupación laboral del reo. No me enteré si perciben  remuneración por su trabajo, pero me basta con haber visto, en la mayoría de ellos una actitud positiva, siempre atentos y convencidos, tal vez, de que son seres humanos con posibilidades  de un mejor futuro.

Creo que el gobierno y la sociedad tienen la obligación de considerar este sistema que está dando positivo, e intentar ampliarlo. Existen muchas más Islas en las que se puede lograr; en el mismo archipiélago que conforman las otras dos Islas: La María Cleófas y La María Magdalena, también pudieran ser integradas al sistema, amén de que en el extenso litoral mexicano existen muchas más.

Cuando llegué a la Isla y fui desnudado para la revisión. De inmediato sentí que era liberado de todas esas preocupaciones que te impone el abigarramiento de las ciudades; y sí, pude comprobar que los hombres, también mujeres, que ahora cumplen allí su condena en la Isla María Madre, están libres de esa terrible corrupción que ahora impone una sociedad descontrolada.

Leonidas Alfaro Bedolla.

Su más reciente novela es: Golpe a golpe.

 

Última actualización (Sábado, 18 de Febrero de 2012 22:07)

 

UNA PAREJA DISPAREJA

 

Yo tuve dos infancias. Y dos abuelas: una buena y otra mala. La maldad de una y la  tolerancia de la otra hicieron que la historia de mis pocos años se escribiera bifurcadamente, al grado de hacer de mí dos niñas opuestas, una que amaba y otra que odiaba.

Mi abuela buena era la de mis vacaciones, la materna, claro. En la escuela yo no hacía más que contar los días que faltaban para las treguas de agosto y diciembre. Me esforzaba para sacar adelante el grado en curso, de tal suerte que no se me regateara el premio para volar a sus brazos, moldeados a fuerza de las tortillas del tamaño de un mantel que forjaba desde chiquita, y el hecho de que viviera en una casona donde pasaban cosas raras era un encanto adicional. Mi abuela buena traía espíritus chocarreros. De niña vio unas patas de macho cabrío pendiendo, estremecidas y peludas de las copas de un árbol, y yo siempre diciendo: anda abuela, anda, vuélveme a contar la historia de las patas peludas, anda…

Y así, entre aquellos cuentos y juegos, me forjó ideas muy sanas y sabias, por eso cuando supo que me iba a casar con Pedro, un mecánico que era muy trabajador, pero que siempre andaba lleno de grasa y que comía sin cubiertos, además tomaba cerveza y ya tenía una panza de gorila. Puso el grito en el cielo, me mandó llamar y durante toda una tarde me estuvo previniendo de lo que sería de mí si me casaba con él. En cambio mi abuela mala me dijo todo lo contrario, ese muchacho te hará feliz, ya no existen jóvenes como él, anda, es un buen partido, además siento que te dará muchos y buenos hijos, yo estaré encantada de tener muchos bisnietos.

El amor es así: ciego. Le hice caso a mi abuela mala. Me casé con Pedro, no fuimos a vivir a una casa que compramos entre los dos, no era grande pero eso sí, tenía un bonito jardín, una sala que mandé alfombrar, una cocina de muy buenos materiales y una recámara con cama grande, con colchas, almohadas y edredones. La habitamos a nuestro regreso de nuestra luna de miel, por cierto, en ese viaje pude darme cuenta de la falta de educación de Pedro, no sabía ni como usar los cubiertos, le gustaban las fritangas, los tacos de panza y buche, pero lo peor, es que siempre los comía con cerveza y sus eructos eran escandalosos y entre ese apestoso sifón, expandía un mal olor a varios metros de distancia.

Ahora han pasado seis meses, no me he embarazado porque me he estado cuidando, y estoy pensando en seguirlo haciendo, pues no estoy segura de durar mucho con Pedro y creo que no será posible crear una familia con él. Nuestra casa es ya casi igual que un chiquero porque él no le tiene respeto, llega lleno de grasa se sienta en los sillones y ya están todos manchados, la alfombra también tiene manchas, tantas, que ya no se sabe de qué color es, las huellas de sus dedos y manos están por toda la casa porque siempre les tiene manchadas de grasa, no se las lava ni para comer, ni cuando sale del baño. Se hurga las narices delante de la gente y habla peor que un presidiario de Bachigualato.

El otro día vino mi abuela mala y me dijo que le tuviera paciencia, que Pedro no tardaría en cambiar, pero mi abuela buena me dice: palo que nace torcido, jamás su rama endereza. Creo que tiene razón. Ya no aguanto a mi marido, lo peor vino hace apenas unas horas, llegó borracho, le reclamé porque se acostó con la ropa y hasta los zapatotes puestos, todo lleno de grasa, ya se imaginaran como dejó la cama, dormido parecía un marrano de engorda y sus ronquidos no me dejaron dormir, pero lo que si no había hecho y lo acaba de hacer es pegarme. ¡Sí! Me pegó. ¿Qué hago? Si hay alguien que pueda me decir que hago, por favor háganlo. Estaré esperando sus consejos en el correo que viene al calce de este mensaje, se los voy agradecer con toda el alma.

Desesperadamente.-La Chofi. E-mail: Esta dirección de correo electrónico está protegida contra robots de spam. Necesitas activar JavaScript para poder verla

Nota.- Esta es una colaboración de Leónidas Alfaro Bedolla, primo de La Chofi.

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Última actualización (Sábado, 18 de Febrero de 2012 22:08)

 

La hidra venenosa ha impuesto su ley: la impunidad.

 

Desde antes de los tiempos del profesor Carlos Hank González, quien amasó una fortuna harto explicable y creador del prototipo,  digno representante de la delincuencia organizada de este país, su hijo que ahora mora impunemente en Tijuana; una importante cantidad de representantes de instituciones gubernamentales, se aliaron a delincuentes comunes para  imponer su ley: La impunidad.

Para lograrlo:

Impusieron que se dejara de practicar el hábito a la lectura en el sistema educativo nacional, y dejaron que en su lugar se diera el léxico vulgar, y se escribiera sin el respeto a la norma gramatical. Con esto también lograron que una gran parte de la sociedad, que la forman los más pobres, no tuvieran capacidad de pensar, formando así una masa moldeable a los caprichos de los poderosos.

Impusieron a los maestros a no respetar los principios básicos para una buena conducta social, y se convirtieron en ejemplo para sus alumnos quienes nunca supieron que existe el Respeto a la Patria, a Los Mayores y las reglas de urbanidad, tan simples como la es de ofrecer el asiento, saludar, no tirar basura en la calle, no decir majaderías, ni sacarse los mocos delante de la gente.

Impusieron que se dejara de practicar el deporte como parte de la enseñanza y el fortalecimiento físico, y permitieron que los niños se alimentaran con chatarra y llevaran una vida sedentaria, logrando ser el primer país de gordos del mundo. Para lograr esto con mayor eficacia, los medios de difusión, todos, han colaborado para promover el consumismo, en especial el alcoholismo y sus derivados: las drogas.

Al imponer este tipo acciones. En estos años hemos venido observando cómo la sociedad ha cambiado, hasta llegar a donde hemos llegado: el terrorismo.

Si en este país, la lucha contra los delincuentes no se ha logrado, es porque existe una gran cantidad de elementos dentro de las filas gubernamentales que lo están impidiendo, ellos forman parte de ese llamado Crimen Organizado. Por eso han proliferado los casinos, la promoción sistemática del consumo de alcohol, vía eventos deportivos cuyos principales promotoras son las empresas cerveceras y las televisoras, éstas últimas, por encima de partidos políticos y demás organizaciones, también están adueñándose del futuro político de la nación. Todo esto es parte de ese horrendo crimen: la impunidad = terrorismo.

¿Qué podemos hacer?

Aparte de llorar y lamentarnos, es posible intentar hacer las cosas positivas que hemos dejado de hacer.

Leonidas Alfaro Bedolla.

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IDEAS MÉXICO. Idea propuesta: Promover positivamente la siembra e industrialización de la adormidera y la marihuana.

Es necesario poner los pies sobre la tierra y el cerebro a trabajar, considerando las realidades a las que nos enfrentamos.

Yo, tengo 65 años, y durante sesenta he sido testigo de cómo el problema de las drogas ha ido creciendo. No resulta ocioso comentar que en Sinaloa se ha venido sembrando adormidera  y marihuana durante todo este tiempo, y que ante nuestros ojos ha ido creciendo hasta formar lo que ahora se conoce como: “CRIMEN ORGANIZADO”. Lo grave de todo esto es que el crecimiento obedece, principalmente, porque resulta ser un negocio muy rentable y obvio es que arrastre a miles, pues son millones los que están esperando una oportunidad de encontrar mejores niveles de vida, sin importar que en ello vaya en riesgo la libertad, e incluso, encontrar la muerte. Es por esto que los que incursionan en esta red, son personas de distintos niveles sociales, lo que permite dilucidar que no es un problema básicamente cultural, de estatus, sino más bien de carácter económico.

Uno de los tantos graves problemas que ha ocasionado este asunto, es que las zonas serranas del país, ahora están abandonadas, miles, tal vez millones de mexicanos han sido obligados a abandonar sus tierras, sus hogares, amén de que muchos han sido acribillados por negarse a enrolarse o porque se habían enrolado en las actividades del narco, el caso es que muchas rancherías y pueblos están deshabitados. Justo y conveniente es que se retomen esos espacios y la actividad vuelva a esos campos, para promover positivamente la siembra e industrialización de la adormidera y la marihuana, cuyas sustancias, esencialmente sirven para producir medicinas, con la venta de los jugos herbarios a los laboratorios nacionales e internacionales, y la fibra de la cannabis a la industria textil, se podrán generar poblaciones con mejor calidad de viviendas, servicios públicos, escuelas, universidades; y desarrollar programas culturales e intelectuales que nos permitan ser mejores ciudadanos.

Para echar andar esta, en aparente utópica idea, se requiere ante todo, una actitud positiva y decidida para elaborar proyectos que permitan la formación de Ejidos Serranos, organizar a la gente y darles la oportunidad de que trabajen; paralelo a ello, el desarrollo de los proyectos sociales. Todo sólo será posible con la intervención decidida de gobierno y sociedad.

Leonidas Alfaro Bedolla.

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Tels. 624 105 2963 Cel. 667 166 73 74

Registro de la ponencia No. 88354

 

 

Por amor a Feliciana

Son pasadas las doce de un día sin nubes, en mi cabeza siento una brasa por lo caliente del sol; pedaleo con fuerza para alcanzar la cima y los chorros de sudor corren por mi espalda; al llegar a lo alto de la calle, poniendo un pie sobre el pavimento me detengo. Un leve temblor se apodera de mis piernas, y no es para menos, estoy en territorio enemigo, apenas la semana pasada tuvimos una bronca con un grupo de cholos de esta colonia, si alguno me llega a reconocer, estoy perdido, una madriza no me la quita ni Dios padre. Además, me bajarían la bici y todo lo demás. Protegido por mis gafas oscuras, paseo mi vista para semblantear el panorama; la calle está desierta, el calor obliga a la raza a estar en sus cantones, como es raza picuda, están echando brava con sus jefas o sus carnalas, que son las que siempre se les ponen al brinco, los que están solos seguro le están quemando las patas a Satanás, el olor de la verde los delata. Me acomodo la cachucha y vuelvo a pedalear.

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Las amapolas se tiñen de rojo

(Novela)

“Lamentamos iniciar nuestro primer bloque de noticias dando a conocer un trágico suceso, ha muerto en un fatal y lamentable  accidente automovilístico el  profesor Raúl Fuentes Domínguez; conocido líder magisterial. Las versiones, aun no oficiales...”
La  voz grave del locutor de la radio siguió, pero Guadalupe Montaño Santamaría continúa oyendo sin escuchar. La noticia lo ha sacudido como si hubiera recibido un golpe en el cerebro. Con la boca abierta voltea a ver a Pepe Kalimán, para darle una orden, pero no es necesario que pronuncie palabra alguna; el guardaespaldas gira el volante y acelera haciendo rechinar las llantas, para enfilar con rumbo a la sede del Sindicato del Magisterio.  Por el tumulto que encuentran al llegar, tienen que abandonar el vehículo una cuadra antes. A empellones y codazos se abren paso entre los corrillos de periodistas, curiosos y empleados de las oficinas del  sindicato que  hacen bola en la entrada; media docena de guaruras cuidan que nadie entre.

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Tierra Blanca

(Novela)
Cuando doña Aurora llegó acompañada de Gumersindo y María al hospital civil, fue atendida despóticamente. Le negaron ver a su esposo y la llevaron ante el agente del Ministerio Público, quien la sometió a un interrogatorio denigrante.
Hasta dos días después logró ver a don Pedro. Durante el dramático encuentro la pobre mujer no pudo hablar con su marido, pues se encontraba sedado. Las lágrimas rodaron hasta caer sobre el cuerpo del herido. Quince días después fue trasladado a la cárcel estatal, un edificio de principios de siglo construido durante la dictadura de don Porfirio Díaz, ubicado en la esquina que formaban las calles Independencia y Libertad, próximo a la margen izquierda del río Tamazula.
El primer domingo del mes de Junio, cuando el calor ya abochorna desde temprano, doña Aurora, a pesar de sus achaques y dolencias, se levantó para preparar los frijoles refritos en manteca de puerco, las quesadillas, el colache de calabacitas tiernas y el agua de jamaica que Gumersindo llevaría a su padre.

Te Obsequiamos CAPÍTULO I DE TIERRA BLANCA

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La agonía del Caimán

-¿Será un pecado? Se preguntó y siguió recordando. Niñas, deben permanecer en estado virgen, inmaculadas; sólo así serán recibidas, vestidas de blanco, ante el altar. Es pecado mortal fornicar, quien cometa ese pecado, al morir irá al infierno. Sonrió porque a la distancia, aquello le pareció infantil. Eso nos recalcaba la madre María del Refugio, en cada sesión de la doctrina en la casa de la parroquia que estaba contigua a la catedral de Santiago, recuerdo, mi madre y mi abuela me llevaban a escondidas de mi abuelo Felipe. Él, que había sido católico, cambió porque  cuando regresó de la Revolución, nos arengaba a la hora de la comida, todos los días, con sermones que entonces, nos parecían extraños: la guerra es política con derramamiento de sangre, la política es guerra sin derramamiento de sangre, por eso, continuaremos la revolución, nuestra Revolución Cubana sin derramamiento de sangre para lograr el avance hacia el progreso, con escuelas, hospitales y carreteras. La religión es el opio de los pueblos. En la escuela lo supe, aquellas eran consignas de Marx, Engels y Mao, pero llevaban el estilo del habla del gran Comandante.

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